La leyenda de las gatas carey

22-02-19

La leyenda de las gatas carey

Cuenta la leyenda que hace varios siglos el Sol, cansado de sentirse sólo en lo alto del cielo, le suplicó a la Luna que le cubriera su ausencia y así poder ausentarse. El sol deseaba bajar a la Tierra y ser libre aunque sólo fueran unas horas. 

La Luna, ante tanta súplica, accedió y un día de junio, cuando el Sol más brillaba, la Luna se acercó al Sol, y le fue cubriendo poco a poco para que a los humanos no les sorprendiera de golpe la oscuridad.

El Sol, por fin, podía hacer realidad su sueño, per para  pasar desapercibido debía hacerse corpóreo y lo hizo en el ser más perfecto, rápido y discreto que había; una gata negra.

La Luna, perezosa, en seguida se sintió cansada, y sin avisar a su amigo el Sol, se fue apartando. Cuando el Sol se dió cuenta ya era demasiado tarde, salió corriendo hacia el Cielo, y tan rápido huyó, que se dejó en su morada momentánea parte de él: cientos de rayos de Sol se quedaron dentro de la gata negra.
Desde entonces, todos los gatos que nacieron de la gata negra llevaría en su manto el dorado de los rayos del sol. Son las gatas carey  y no hay dos iguales, ya que el pelaje de cada una es diferente  de cualquier otra.

Y lo que la gente tampoco sabe es que su origen solar les atribuye propiedades mágicas, ya que atraen la buena suerte y las energías positivas.